Una semana de cierres y recortes sin que nadie con firma explique el plan
Esta semana me ha chirriado una cosa que no sale en ninguna nota de prensa: el silencio. Cierres, cancelaciones y rondas de despidos anunciadas con cuenta atrás, y en ninguno de los casos alguien con responsabilidad ha explicado qué se supone que estamos construyendo con todo esto.
Empiezo por lo cerrado. Electronic Arts cierra BioWare y cancela el próximo Mass Effect dentro de una ronda de unos 400 despidos, el 3 % de su plantilla. También descarta una entrega de Los Sims y recorta Full Circle. Concedo lo que hay que conceder: una editora cotizada puede decidir que un proyecto no le sale a cuenta, y eso, por sí solo, no es un escándalo. Lo que sí chirría es el detalle que llegó después. Ha aparecido en Reddit un tráiler filtrado de Mass Effect Universe, el último proyecto en el que trabajaba BioWare antes de cerrar, y Jason Schreier ha confirmado que es real. Los moderadores del foro no pudieron comprobarlo por su cuenta; la confirmación es del periodista. Que lo único que sabemos del juego cancelado sea un vídeo que se ha escapado dice bastante de cómo se gestiona la memoria de lo que se cierra.
Sigo con Xbox, donde el patrón es todavía más incómodo. Fortune asegura que habrá tres rondas más de despidos entre octubre, noviembre y enero hasta los 3.200 previstos. Fijaos en la forma: un calendario de recortes con meses por delante. Es una cuenta atrás para cada estudio, y quien trabaja dentro la lee igual que nosotros, por la prensa. Esa misma información recoge unas palabras de Brian Fargo, de inXile, a Fortune: los estudios deben demostrar que sus proyectos merecen seguir. Es un criterio razonable sobre el papel, pero un criterio que cada estudio conoce por filtración no es una política, es una amenaza con buenos modales.
Y en medio de todo eso, Helen Chiang deja su puesto de directora de operaciones de Xbox tras solo tres meses. Sus responsabilidades se reparten entre otros líderes mientras se decide quién ocupa el cargo. No pongo nombre propio a ninguna intención, porque no la conozco ni hay nada en el material que me autorice a hacerlo. Pero la secuencia es la que es: un cargo de operaciones, creado hace nada, vacío justo cuando se anuncia un calendario de recortes.
La rumorología francesa añade el tono de fondo. Según Le Monde, que cita a un sindicalista del estudio, Arkane Studios, en Lyon, podría cerrar el 13 de noviembre si no aparece comprador. Es un rumor con una sola fuente, y lo trato como tal. Pero una fecha límite con comprador de por medio ya no se parece a una reestructuración: se parece a un mercadillo.
Ahora el contraste, porque esta semana también ha habido otra cara. Mientras todo esto ocurría, PlayStation ha fijado para el 19 de noviembre los auriculares inalámbricos Pulse a 99,99 euros, con reservas desde el 29 de octubre. Y en el catálogo de PlayStation Plus Extra y Premium, GTA 5 y Red Dead Redemption 2 salen el 17 de noviembre, dos días antes del estreno de GTA 6. No acuso a Sony de nada: gestionar un catálogo es rotar juegos, y las fechas se explican solas. Lo que señalo es el paisaje: un lado de la industria vende accesorios y cuenta días para un lanzamiento; el otro cuenta rondas de despidos.
Mi tesis, y es opinión mía: lo que une estos temas no es la crisis, es la ausencia de relato. Una empresa que cierra un estudio puede tener razones atendibles. Lo que no puede es dejar que los plazos, las cifras y los porcentajes lleguen por Fortune, por Le Monde o por un tráiler que se cuela en Reddit, y que el comunicado oficial se limite a lo mínimo. Cuando los despidos tienen calendario y las explicaciones no, quien trabaja en una industria creativa deja de saber para quién está haciendo el juego.







