Cuando el plan es que el jugador pague para avanzar y el empleado cobre por irse
Hay semanas en las que dos noticias que no tienen nada que ver se miran de frente y te devuelven la misma cara. Esta es una de ellas.
Por un lado, GTA 6 meterá pausas entre misiones que obligarán a ganar dinero o probar actividades antes de continuar. Edge lo ha contado tras visitar Rockstar: habrá tramos de la historia que no se abrirán hasta que reúnas dinero, pruebes una actividad o vayas a buscar a un personaje. Rockstar lo plantea como una forma de empujar a explorar Leonida con calma. Una entrevista a Aaron Garbut, Rob Nelson y Phil Hooker insiste en que trenes, autobuses y discotecas son una opción, no una obligación. Pero si para seguir con la historia tienes que juntar dinero, la libertad tiene un peaje.
Concedo lo que hay que conceder: un mundo enorme necesita ritmo, y una historia que se traga de un tirón se olvida antes. Es una razón de diseño atendible. El problema es la palabra que Rockstar elige para envolverlo. Si el juego te frena hasta que cumplas con sus actividades, no estás libre: estás siguiendo su ruta con otra señalización.
Y mientras tanto, a las doce capturas nuevas y a la banda sonora de Justice que llegará el 11 de diciembre en vinilo y CD, con reservas ya abiertas, no se les ha escapado nada: la maquinaria promocional va a toda velocidad. El mapa, la policía y los protagonistas están perfectamente iluminados. Lo que cuesta ver a esa luz es cuánto del tiempo de juego será avanzar y cuánto será esperar a que el juego te deje avanzar.
Rockstar insiste en que nada es obligatorio. Las pausas entre misiones, según Edge, sí lo son.
Ahora el otro lado de la balanza. Microsoft ofrece una salida voluntaria con indemnización a unos 60.000 empleados, más de una cuarta parte de su plantilla, incluidos los de Xbox. Una salida voluntaria suena a decisión personal, a puerta abierta. Cuando el listón afecta a una de cada cuatro personas, lo llamo por su nombre: es un recorte con buenos modales.
El contexto lo pone la caída del 2% de los ingresos de Xbox en el trimestre de julio a septiembre, 5.379 millones de dólares, con el hardware un 14% a la baja. Y Arkane Lyon sigue en venta: Microsoft ha pasado el plazo del 13 de noviembre a mediados de diciembre y busca además un socio que ayude a terminar Marvel's Blade. Un estudio puesto en el escaparate mientras se le pide a otro que acabe lo que sea de ellos.
Uno diría que no tiene relación. Rockstar diseña un juego donde tú, para continuar, tienes que dejarte gastar el dinero y el tiempo. Microsoft diseña una plantilla donde, para continuar, alguien tiene que decidir que se va. En los dos casos el empujón se presenta como una elección y en los dos casos hay una cuenta detrás que nadie enseña.
Y en medio, el rumor que más me ha dado que pensar: según Jason Schreier, EA habría frenado el nuevo Mass Effect para dedicar su dinero a Star Wars Battlefront III. Es un rumor y se queda como tal. Pero encaja con el dibujo: cuando la caja manda, lo que se cancela no es lo que falla, es lo que no cabe en la hoja de cálculo.
No digo que Rockstar vaya a fallar ni que Microsoft no pueda reorganizarse. Digo que esta semana la industria ha repetido tres veces la misma frase con tres disfraces distintos: tú decides, pero dentro de lo que nosotros hemos decidido antes.








